¿Por qué verla?
Si buscas una película de zombis que no se tome demasiado en serio, El regreso de los muertos vivientes es una de las imprescindibles de los años 80. Dan O’Bannon mezcla terror, comedia negra y una buena dosis de humor absurdo para crear una película que se distancia bastante del zombi tradicional.
La historia comienza cuando un accidente libera un gas experimental capaz de devolver a los muertos a la vida. Lo que sigue es una noche de caos en la que un pequeño grupo de jóvenes tendrá que enfrentarse a unos muertos vivientes bastante peculiares.
Su mayor virtud está precisamente en esa mezcla de terror y comedia. Aquí los zombis hablan, son capaces de pensar y, sobre todo, tienen una obsesión bastante concreta: comer cerebros.
Además, la película tiene una estética puramente ochentera, una banda sonora muy marcada y una actitud punk que la convierte en algo más que otra película de muertos vivientes.
No es una película especialmente preocupada por la lógica ni por mantener una atmósfera de terror constante. Y ahí está buena parte de su encanto: es divertida, macabra, gamberra y tremendamente ochentera.
Curiosidades
- Aunque suele considerarse una película de zombis, El regreso de los muertos vivientes fue concebida en buena medida como una parodia y homenaje al cine de muertos vivientes de George A. Romero.
- Dan O’Bannon, guionista de Alien, escribió y dirigió la película. Fue uno de sus trabajos más importantes como director.
- La película ayudó a popularizar la idea de que los zombis comen cerebros, algo que posteriormente se convertiría en uno de los elementos más reconocibles del género.
- Los zombis de la película tienen una característica poco habitual: pueden hablar y razonar. Esto permite que algunas de las escenas tengan un componente cómico bastante peculiar.
- La banda sonora está muy vinculada a la escena punk británica y estadounidense de la época. Aparecen grupos como The Cramps, The Damned, TSOL y 45 Grave.
- La película tuvo varias secuelas y terminó convirtiéndose en una pequeña saga de culto.
- El tono mezcla constantemente terror, humor negro y absurdo, algo que la diferencia de las películas de zombis más serias de la época.
